miércoles, 25 de agosto de 2010

Esclavos de la libertad

El hombre es un ser que necesita reglas. Dios en su infinita bondad lo ha hecho partícipe, a través de la sola luz natural de la razón, de su Ley Eterna, que en el intelecto humano se llama Ley Natural. La Ley Natural está isncrita en el corazón del hombre, forma parte de los más íntimo de él. Por lo mismo es que sentimos la necesidad de vivir con reglas. El problema es que de un tiempo a esta parte, la humanidad ha traicionado esta dimensión tan propia suya. El ideal libertario de "haz lo que quieras" se ha apoderado de la vida de las personas hasta el absurdo. Sin embargo, el hombre no puede contrariar la naturaleza de ningún modo. Si un día me levanto y decido que la gravedad va a impulsar los cuerpos hace arriba, por mucho que lo haya decidido, la piedra va a caer cuando la suelte. El hombre, un día se levantó y decidió que viviría sin reglas; pero ocurrió lo que tenía que ocurrir. Entonces, liberado de las leyes que sí lo conducen a su fin último y lo hacían verdaderamente libre, comenzó a llenarse de otras absurdas que, (¡oh paradoja!),lo tienen esclavizado. El otro día viendo televisión me encontré con las reglas para tener un bio-hogar, para tener una dieta sin grasas trans, para que las emiciones de co2 fueran mínimas, para reducir en un 30% el consumo de agua en la casa, para evitar que las infecciones del exterior entraran a tu familia, para dejar el cigarrillo en dos semanas. Como se ha olvidado toda regla que nos haga vivir una vida más humana, entonces ahora seguimos las reglas ecologistas. Nos escandaliza que en Punta de Choros vayan a construir una central termoléctrica (dá lo mismo que nos de electricidad y trabajos dignos y que apruebe las normas ambientales), porque existe una posibilidad de que vaya a contaminar un lugar que esta a kilómetros de distancia. La mayoría de mis contactos en facebook exclaman escandalizados en sus estados, porque unos pingüinos podráin morir; pero nadie dijo ni una palabra (es más, muchos se llenaron de júbilo) cuando la ex presidente promulgó la ley para distribuir la PDD. Todo el mundo lloró horrorizado porque hubo un derrame de petróleo en las costas de Florida (me acuerdo perfectamente de un titular de LUN: "Horror: mueren los primeros animales en derrame") pero nadie se sobresalta siquiera por lo fácil que es abortar en España. El hombre, rechazando la libertad alcanzada por Cristo, se ha hecho esclavo hasta el tuétano: en primer lugar, esclavo del pecado, esclavo del dinero, esclavo de internet, esclavo de la limpieza física (han olivdado, por supuesto, que no es lo que entra al hombre lo que lo contamina, sino lo que sale de él), esclavos del planeta (de veras que Yahvé dijo: tierra, someted al hombre).
Realmente me da lastima la situación del hombre "libertario". Si la humanidad vuelve a ser fiel a su naturaleza y escucha la ley inscrita en su corazón, entonces ya no vamos a necesitar mas leyes para cuidar el medio ambiente, la dieta, la salud, el trato "humanitario" (Ja!) de los animales; todo esto, como dijo Jesucristo, vendrá por añadidura. Pero mientras sigamos "haciendo lo que queramos" seguiremos siendo profundamente esclavos.

lunes, 19 de julio de 2010

Elvis Presley - always on my mind

Maybe I didn't treat you
Quite as good as I should have
Maybe I didn't love you
Quite as often as I could have
Little things I should have said and done
I just never took the time

You were always on my mind
(You were always on my mind)
You were always on my mind


Maybe I didn't hold you
All those lonely, lonely times
And I guess I never told you
I'm so happy that you're mine
If I make you feel second best
Girl, I'm so sorry I was blind

You were always on my mind
(You were always on my mind)
You were always on my mind

Tell me, tell me that your sweet love hasn't died
Give me, give me one more chance
To keep you satisfied, satisfied

Little things I should have said and done
I just never took the time
You were always on my mind
(You are always on my mind)
You were always on my mind
You were always on my mind


Maybe I didn't treat you
Quite as good as I should have
Maybe I didn't love you
Quite as often as I could have
Maybe I didn't hold you
All those lonely, lonely times
And I guess I never told you
I'm so happy that you're mine
Maybe I didn`t treat you…
Quite as good as I should have…

martes, 15 de junio de 2010

Incontinencia

Estoy cansado, está terminando el día; subo a la habitación y ahí te encuentro, tal como la última vez que salí de ella. Te miro y me propongo en el corazón ni siquiera pensar en ti, hacer como que no estás allí, aunque estés a mi lado, a centímetros, seduciéndome con tu presencia que me invita. Eres fría pero no me importa, esa característica tuya no disminuye un ápice lo difícil que se me hace ignorarte. Me acuesto y tomo un libro, suena Liszt en la radio; comienzo a leer y tú a mi lado. Leo, por supuesto, a medias: entre la Rapsodia Húngara y tú se hace imposible la concentración. Leo una línea, te miro de reojo; recuerdo lo que me he propuesto y trato de seguir leyendo. La situación se hace insostenible y mi deseo puede más. Lanzo el libro lejos, me doy vuelta hacia tu lado, te tomo entre mis brazos y te comienzo a besar con más ahínco que con el que Sancho besa su bota llena de vino. ¡Me vuelves loco! ¡Qué dulcísimos besos! Nada más me importa en ese momento.
Me separo de ti, ya ha pasado el éxtasis. Te miro con el remordimiento de Judas después de haber cambiado al Salvador por treinta míseras monedas. Me duele mi incontinencia, maldito vicio que ha llevado al infierno quizás a cuántos. Estando en estos y otros pensamientos me digo a mí mismo: ¡nunca más dejes el tarro de leche condensada abierto en el velador si no quieres pasar otra noche con acidez!